LOS GLIFOS DEL QUINTO SOL

 



    "Un 13 Ahau se romperá el rostro del sol

    y caerá sobre los dioses de ahora

    y se destruirán los gobiernos

    de los chupadores, de los avarientos"

    Chilam Balam

    Nadie me creyó lo que vi en el Cerro de las Figuras, ni siquiera mis amigos del Concejo Indígena, después de una ceremonia maya realizada a finales del siglo pasado a orillas del lago de Güija, justo en el lado donde se encuentran los petrograbados. Mucho tiempo después viví otra experiencia alucinante al regresar al lugar con una piedra de jade misteriosamente encontrada en la caja de mis recuerdos, pero esta vez no me atreví a contárselas. Después de años de darle vueltas en mi cabeza a aquellas experiencias surrealistas, logré darle una interpretación satisfactoria a lo que consideraba los mensajes del lago.

     

    Mi simpatía con la espiritualidad de los antepasados viene desde la adolescencia y el contacto con la cosmovisión maya se dio en mis primeros años de la universidad, cuando, junto a unos amigos,  conformamos el Consejo Indígena Los Pasos del Jaguar para practicar  nuestra cosmovisión ancestral con ceremonias que principalmente realizábamos  en el Lago de Güija y en la cima del cerro Tecana, además de participar  unas dos veces al año en ceremonias en Guatemala. En esa época tuve experiencias interesantes relacionadas con las energías del cosmos y la sabiduría de nuestros ancestros. Una de las más extrañas para mi  mentalidad cartesiana sucedió en el sector sureste del Lago de Güija,  jurisdicción del municipio de Metapán, en el departamento de Santa Ana, El Salvador, en el área de los caseríos El Desagüe y Las Figuras, pertenecientes al Cantón Belén Güijat. 

     

    Habíamos llegado  a Igualtepeque en unas canoas, era una isla en invierno y  esa vez incluso en verano, cuando normalmente volvía a ser una península, pero después del huracán Mitch  los niveles de la laguna crecieron y así se mantuvieron un buen tiempo. Salimos temprano, desayunando en un comedor cercando a Apanteos, antes de tomar el bus que va a Metapán. Cuando nos acercábamos a la hidroeléctrica Guajoyo, íbanos atentos porque estaba cerca el punto donde nos teníamos que bajar. El autobús nos dejó en el desvío al Desagüe y entramos a un callejón entre filas de casas bajitas,  pasamos por un antiguo puente de ferrocarril y, por último, llegamos atravesando un pequeño callejón entre unas casas, a orillas del lago y ahí tomamos una canoa para llegar donde está el cerrito. El trayecto fue corto y al bajar, caminamos bordeando el cerro y llegamos a un área donde estaban varias rocas de distintos tamaños con  petrograbados. Éramos unas trece personas, con nosotros iba el aj'qu'ij (sacerdote maya) Nicolás Tecun que había venido de Guatemala a oficiar la ceremonia y a dar unas charlas sobre la cosmovisión que habíamos organizado para un público más amplio en la sede del sindicato de la compañía eléctrica en Santa Ana.

     

    El Concejo Indígena tenía como centro ceremonial este sitio, que tiene la mayor concentración de petrograbados de Centroamérica, a pesar del despojo y maltrato sufrido durante muchos años. Lo elegimos por su alta carga de energía, proveniente del remanso de agua y de los mensajes que dejaron grabados en las piedras hace siglos nuestros ancestros, una elección valorada por Tata Tecun al iniciar la ceremonia:  "este es un lugar sagrada en que nuestros ancestros dejaron mensajes de su sabiduría y  su fuerza energética es importante levantar con nuestras ceremonias". El tata Tecun es un sacerdote maya quiché que se había convertido en nuestro guía espiritual, dado que no contábamos entre nosotros alguien que tuviera la vara sagrada, él es un anciano que ha dedicado la mayor parte de su vida a estudiar la cosmovisión de sus ancestros quichés. El destacó la fuerza energética del lago "un espejo que refleja el cielo, un punto de conexión entre dos mundos". Para la cultura nahua ese punto de encuentro era  la unión entre  Ilhuícatl y Mictlán, entre el mundo superior  y el mundo inferior , entre el cielo y el lugar de los muertos. Los mensajes de los petrograbados estarían indicando el  tránsito entre mundos y que Güija es una puerta de entrada a Tlalocan (el paraíso de Tláloc), un espacio sagrado de abundancia agua y vegetación.

     

    Después de la ceremonia, recostado sobre una roca a la orilla del Lago de Güija, observaba el petrograbado de la enorme piedra que estaba a un costado, tenía grabada la figura del jaguar en la parte superior. La ceremonia había terminado hacía unos minutos y los compañeros del Concejo Indígena se bañaban en las tranquilas aguas donde , siglos atrás, lo hicieran nuestros ancestros. Vacié en mi baso más chicha del tecomate, mientras bebía, meditaba, tratando de viajar en el tiempo hacia la épocas en que lo habitaron los mayas chortíes, posteriormente los xincas y después los nahuas. Era un día 13 Tooj(el espíritu del fuego) y en la ceremonia habíamos ofrendado por el fortalecimiento de nuestro concejo y por la salud de sus miembros y sus familias. 

     

    La ceremonia no tuvo suficientes materiales pero el fuego cobró fuerza sobre todo en el nahual Tooj, el nahual que representa al Sol y el espíritu del fuego. "Este día es para pagar por todo, el pago es agradecimiento, es para la nivelación de nuestras energías con el sagrado fuego", nos dijo el aj'qu'ij mientras nos repartía pom Cuilco, incienso preparado con resinas milenarias que trajo desde Chichicastenango, para que ofrendáramos al nahual de ese día. Cuando fue el turno del nahual Tz'ikin, un pájaro cantó en la rama de un árbol cercano y todos lo percibimos como una buena señal, pero quién realmente se alegró fue el tocayo, porque es su nahual y porque significa fortuna, es el nahual para pedir por la abundancia en las cosechas, en los negocios y en el amor.

     

    El tata habló de los tiempos que corren, de como están pasando cambios importantes porque estamos cerrando un ciclo. El ciclo al que se refería es el 13 baktún, cuyo fin puso de moda el mundo maya con la sensacionalista interpretación de los cálculos precisos que hicieron los mayas y las predicciones de los fenómenos con que han caracterizado este fin de ciclo.

     

    Al finalizar los compañeros se fueron a bañar  y yo me quedé conversando con el Tata, después de un rato el se fue a recostar bajo un árbol y yo me recosté en una piedra admirando los grabados. Los glifos grabados en las piedras milenarias representaban figuras jaguar (Ucelut en náhuat). Me puse a revisar  detenidamente las figuras, en muchas tenía que concentrarme más porque por el paso del tiempo, pero principalmente la acción o depredación humana hacía que muchas no se distinguieran a simple vista, reconocí  espirales y círculos concéntricos, escaleras, líneas ondulantes y figuras en forma de "s". En una de las piedras estaba dibujada una representación de serpiente con rasgos de ave, me costó identificar sus patrones geométricos por el desgaste del tiempo y por el maltrato de los humanos. Sin duda era una representación de Quetzalcóatl con quien está relacionado el símbolo de la espiral porque también es considerado el dios del viento, el principio vital que anima a los seres, la fuerza creadora invisible.  La espiral también podría estar relacionado con el movimiento cíclico del tiempo porque para los nahuas, el tiempo no es lineal, sino en forma espiral: los ciclos retornan pero no exactamente al mismo punto, por eso el Tonalpohualli (calendario ritual de 260 días) y el Xiuhponhaulli (calendario salar de 365 días) se enrollan sobre si mismos como una espiral cósmica en la que cada vuelta es un nuevo Sol o era cósmica.

     

    Todavía con los efectos de la bebida ancestral, caminé por una, apenas perceptible, vereda que subía hacia el cerrito que llaman el Cerro de los Mensajeros o más comúnmente Cerro de las Figuras. Fui subiendo, por senderos que apenas distinguía, avanzaba sin prisa pero sin detenerme, movido por una energía interna que impulsaba mi avance sin saber que buscaba, cuando al fin me detuve estaba en la cima, vi la panorámica que de daba la vista del lago. En esos tiempos, las instantáneas únicamente eran registradas en el cerebro. Luego vi una parte espesa de bosque un poco más abajo para el lado poniente. Me adentré entre los árboles y me detuve en un espacio cubierto por la sombra de ramas gigantes que hacían de techo, era una hermosa ceiba en cuyo tronco me recosté y me fui quedando dormido y cuando desperté vi hacia un costado un montículo, de donde había un pequeño derrumbe de tierra y aun lado una hueco no tan pequeño, me levanté y me acerqué vi que era la entrada a una cueva, medía algunos setenta y cinco centímetros, eso calculé porque se podía entrar agachado bajando la cabeza, como en efecto lo hice, adentro el espacio era más amplio, avancé poco a poco y la oscuridad se incrementaba,  caminé agachado  tratando de ver hacia adelante, me detenía cuando sentía que se me pegaban en los ojos y en los labios unos delgadísimos hilos de algodón, eran las telarañas que había pasado llevando con mi cara, después de guitármelas con la mano avanzaba de nuevo, al principio mis pasos sonaban amortiguados por la hojarasca, unos pasos más adelante el piso era más compacto; a través de la suela de mis zapatos, unos botines de montaña que en estos momentos apreciaba más que nunca, palpé con las plantas de mis pies la tierra y noté que estaba húmeda. Cuando estaba apunto de darme la vuelta, dominado por la inquietud que me provocaba la espesa oscuridad y el miedo a perderme en lo desconocido,  vi al fondo  lo que parecían unas hendiduras por donde penetraban los rayos del sol, me acerqué un poco más y fui identificando que la luz dibujaba unos números que al principio pensé que era un código binario, pero la inscripción se detuvo en seis cifras y caí en cuenta que la segunda cifra era el tres, el número que leí fue 130000. Por un momento quedé paralizado, sin la ayuda de ninguna pista que pudiera ayudar a la brújula de mi racionalidad a entender como habían aparecido aquellos números. La luz se fue apagando y los números se borraron dejándome envuelto en una oscuridad más profunda, después de unos segundos de aturdimiento, di la media vuelta y apresuré los pasos hacia la salida. Cuando bajé al sitio de la ceremonia, no encontré a nadie, caminé de prisa rodeando el cerro hacia el punto donde habíamos desembarcado, alcancé a ver que ya estaban al otro lado. No había nadie que me pasara. Les grité. Alcanzaron a verme porque vi que le decían algo al señor de la canoa que regresó para pasarme al otro lado. Creí que había estado horas en la cima del cerrito y en la cueva, pero  mis amigos me dijeron que solo había pasado una hora desde se dieron cuenta que no estaba.

     

    De camino a la carretera para tomar el bus hacia Santa Ana, les conté donde me había metido y lo que había visto, todos voltearon a verme y en sus miradas leí claramente su incredulidad, remarcada por su silencio hasta que alguien dijo: "De cual chicha le dio abuelo Amadeo?",  y los demás rieron a carcajadas, incluso el mismo abuelo Amadeo y tata Nicolás. En el bus de regreso a Santa Ana me senté junto al sacerdote maya y le dije cuáles eran los números que había visto, para mi sorpresa y creo que la suya, esos números corresponden a una fecha de la cuenta larga que corresponde al calendario gregoriano al 21 de diciembre de 2012 cuando se estará terminando un ciclo de 13 baktunes, una era de 5,125 años. Me dijo que no pusiera cuidado a las informaciones que hablan del fin del mundo para ese año, que los abuelos mayas lo que habían dejado escrito en las estelas, en los códices y en los refajos de las abuelas era que en esa fecha se el fin de una era y el inicio de otra; sin embargo no de dejó de advertirme que pasarían muchas cosas en lo natural y lo social.

     

    Conforme avanzaba el nuevo milenio más se hablaba del año 2012 y de las profecías mayas y más me intrigaba saber sobre los calendarios de nuestros ancestros porque los números que aparecieron en la cueva y lo que me dijo el sacerdote maya no se iban de mi cabeza. Lo primero que supe es que la obsesión de los mayas con el tiempo  ha dado uno de los calendarios más precisos de la historia de la humanidad, solamente superado recientemente con el uso de instrumentos modernos como los potentes telescopios y los viajes al espacio. Ese calendario maya es conocido como la cuenta larga y comenzó 13.0.0.0.0 para efectos prácticos también sería el 0.0.0.0.0. Al principio me costó entender que para ellos era lo mismo, dicho de otra forma: por una convención matemática y astronómica este registro equivale al "día 0" del calendario maya, situándose cronológicamente el 11 o 13 de agosto del año 3114 a.C. Eso me reafirmó que el número que me apareció en la cueva corresponde  al 13 de agosto de 3 3114, fecha inicial del calendario maya y el 21 de diciembre de 2012, la fecha del inicio de nuevo baktún del Quinto Sol.

     

    Esos datos de decían que los números que me aparecieron en el lago estaban comunicándome algo trascendental y me puse a investigar sobre la historia de Güija y la península Igualtepeque. La importancia de este lugar había pasado un tanto desapercibida, a no ser por la curiosidad que despertaban los petrograbados, pero en 1983, el buceador Ernesto Ferreiro Rusconi encontró, mientras exploraba el fondo del lago cerca de la punta de la península, una pieza de piedra negra verdosa. El hallazgo resultó ser un objeto de regalía maya del período Clásico Temprano que muestra el retrato de un ajaw (señor o gobernante) y un texto glífico. El anverso de la placa muestra grabada la figura de un ajaw  de pie, mirando hacia la izquierda del espectador y   el reverso contiene glifos mayas que permitieron identificar el origen y la pertenencia de la pieza.

     

    La Placa de Güija, como le denominaron los arqueólogos, fue elaborada en el período Clásico Temprano (200-600 d.C.) en algún centro de las Tierras Bajas Mayas, como El Petén o Belice. Su hallazgo permitió a los investigadores  confirmar la importancia de este lugar  como punto estratégico en las rutas  prehispánicas que conectaban las regiones que abarcan el norte de Guatemala (Petén, con Tikal), el sur de México (Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo), Belice y el occidente de Honduras, con el sureste de Centroamérica. Su presencia en Güija confirma que objetos pertenecientes a la élite maya, específicamente atuendos de un ajaw, circularon fuera de su área de origen  hacia el sureste de Centroamérica, abarcando el actual territorio de El Salvador y extendiéndose hasta Costa Rica, según los arqueólogos Stephen Houston y Paul Amaroli en su informe de 1988 titulado The Lake Güija Plaque.

     

    Esta placa es comparada por los arqueólogos con la famosa Placa de Leiden, una pequeña lámina de jadeíta del Periodo Clásico Temprano de la cultura maya, considerada una de las piezas más antiguas que conserva una fecha escrita en el calendario de la Cuenta Larga. Además de demostrar la importancia estratégica que tuvo este sitio, los descubrimientos en el fondo del lago como de la Placa de jade de Güija, así como las esculturas de Xipe Tótec, dios de la fertilidad, la primavera y la renovación, sentado en un trono, encontradas por buzos en la década de 1960, dan a entender la práctica de ofrendar al agua.

     

    Un nuevo hallazgo remarcó la importancia de este sitio para nuestros antepasados. En este caso fue por casualidad. En 1986, cuando una mujer de la localidad les mostró al arqueólogo Paul Amaroli y la mayanista Clemency Coggins, durante una visita al sitio, un anillo de cobre con la representación del dios Ek Chuah, "Estrella Negra", protector de los mercaderes, conocido como el dios M en los códices de Dresden y de Madrid. En los murales y en los discos de cobre de Chichén Itzá, era representado como mercader con nariz muy larga y el cuerpo pintado de negro, con mecapal (correa en la frente) y cargando un paquete en la espalda. Volviendo a la aparición de Ek Chuah en Güija, el arqueólogo afirma que la mujer llevaba puesto el anillo y les dijo que lo había encontrado después de un deslave en la playa del lago, cerca del estrecho que une la península con la ribera. Esta valiosa pieza ancestral, que se encuentra en la colección del Museo Nacional de Antropología “David J. Guzmán” (MUNA), fue creado mediante la técnica de la cera perdida, un método antiguo de fundición que permite crear esculturas y objetos detallados en metales como bronce, oro o plata, lo que demuestra un avanzado conocimiento metalúrgico para la época, el período Posclásico, que abarca desde el año 900 d.C. hasta la época de la Conquista.

     

    La conexión de Igualtepeque con la cultura Tolteca también es confirmada por fragmentos de cerámica antigua   del tipo Plomiza Tohil y Policromo, encontrados en el lugar. Estos tipos cerámicos sitúan al sitio junto a otros centros como Cihuatán dentro de una red que comparte rasgos con el centro de México, específicamente con la cultura Tolteca.

     

    Aunque ahora ya tenía más claro que Guija fue un centro de peregrinaje y conexión entre seres humanos y dioses y que la organización Los Pasos del Jaguar había hecho una excelente elección como centro ceremonial por su fuerza energética y porque había sido un sitio especial para los ancestros, todavía no lograba entender el significado de lo que había visto en la cueva del Cerro de las Figuras.

     

    Después de un tiempo de haber dejado el tema olvidado, algo sacudió de nuevo mi cabeza. Un día decidí aprovechar una visita donde mis papás, fui con mi hijo a la antigua casa de adobe en una finca, cerca de la actual casa de mis padres, en la que había vivido desde la infancia y que ahora está abandonada, a revisar unos  archivos que aún guardaba ahí.  En el momento en que revisaba  libros, folletos y recuerdos, escuché un ruido en el techo. Son los ratones, le dije a mi hijo para tranquilizarlo, pero el que se empezó intranquilizar fui yo al pensar que si eran los ratones que hacían ese ruido era poque huían asustados y eso podría ser porque un culebra andaba por ahí, recordé inmediatamente una vez que una culebra apareció debajo de mi cama. No quedó tiempo especular más, el ruido se hizo más fuerte y noté que se movía el piso y las láminas crujieron más fuerte, tomé la mano de mi hijo y salimos corriendo al patio pensando que las paredes viejas podrían caernos encima.

     

    Después de un tiempo prudencial regresé al interior de la casa a seleccionar las cosas que me iba llevar. Cuando ya casi terminaba de revisar y separar un par de libros y algunos recuerdos de mis viajes, me quedé viendo al fondo de la caja, ahí estaba una piedra plana. La tomé en mis manos, era una placa verde menta con un tono grisáceo envejecido, al parecer había estado enterrada un tiempo. Sin duda era una placa de jade. Tenía grabados unos glifos, los revisé detenidamente, me parecieron familiares, después de un rato la puse en mi bolso de tejido con la figura del jaguar. A la semana siguiente volví a revisar con detenimiento los glifos y después de un rato, me vinieron a la mente los recuerdos de mi viaje a Quiriguá y recordé los grabados en las estelas. Eso era… algo así era lo que había visto en una de las estelas. Me puse a averiguar y pude comprobar que esos glifos están al inicio de los grabados en la estela C de Quiriguá y corresponden a la fecha 13.0.0.0.0 (11 de agosto de 3114 a. C.), asociada al evento cosmogónico de la sustitución del fogón de tres piedras que establece el orden sagrado del universo en la era que está finalizando. Los glifos  mayas me estaban diciendo que el tiempo estaba llegando a cero y que el gran reloj del universo se reiniciaría.

     

    En el reverso de la piedra unos glifos similares tenía el dibujo de una cara con la lengua de fuera, sin duda era El Señor del Rostro Solar (Kinich Ahahu o El que Avanza Brillando (Tonatiuh en la cultura náhuatl. No daba crédito a lo que miraba. No recuerdo haber guardado ni encontrado en el algún lugar aquella piedra de jade. Se me ocurría la posibilidad de haberla traído de Güija, pero no era consciente de ello. Por más vueltas que le daba a mi cabeza no lograba atinar como había llegado a mis archivos en la antigua casa.

     

    To Do Después de varios días de meditar sobre el origen de la piedra de jade, pensé que no sería apropiado poseerla. Tenía dos opciones: entregarla a las autoridades de patrimonio cultural o llevarla de regreso a la cueva donde podría haberla tomado. Si la entregaba lo bueno era que se protegería, aunque su energía se desconectaba de su sitio, si la devolvía al lugar había un gran riesgo que alguien más la encontrara y se perdiera porque la podrían vender al extranjero.

     

    Sin haber tomado una decisión, me fui a Güija. Pasé primero a almorzar a un restaurante a orillas de la laguna,  como a las dos de la tarde salí rumbo al Cerro de las Figuras. Como ya tenía un carro propio no me preocupaba por la hora que tenía que regresar. Primero llegué al lugar donde hace años hicimos la ceremonia en que subí al cerro. Ahí frente a las piedras con las figuras, realicé una meditación. La concentración fue buena, no supe cuanto tiempo estuve así.

     

    Al terminar seguí valorando si dejar la piedra de jade.  En ese momento el sol se estaba poniendo lo vi directamente a la cara y me pareció ver que me sacaba la lengua, una lengua de fuego, voltee  a mirar el lago, por que creí que estaba alucinando y porque temía dañar la retina de mis ojos. Dispuse ver de nuevo al Sol que empezaba a ponerse en el horizonte, ya no temía que me dañara la vista, iba perdiendo fuerza, sin embargo no me quedaba mucho tiempo mirando, con el dedo índice de mi puño derecho apretado me restregué los ojos, algo me estaba engañando. Era un trampantojo que jugaba con mi mente. Saqué una libreta que acostumbro llevar para mis apuntes de escritor y empecé a dibujar la figura que había visto o que había imaginado en el Sol. El dibujo era…lo que había visto era el mismo que tenía en la piedra de jade, la saqué…era El Señor del Rostro Solar.

     

    Lo que había visto o creído ver me dio la respuesta que estaba buscando. Decidí subir al cerro y enterrar la piedra de jade en la cueva que visité la última vez. Subí apuradamente antes que se pusiera totalmente oscuro. Cuando llegué a donde recordaba que estaba la entrada a la cueva, a un costado de la ceiba, no la encontré, el sol estaba terminando de ponerse. En el cielo celeste unos velos de colores tenues en amarillo, naranja y luego rojizos que cambiaban poco apoco a tonos mas oscuros, me distrajeron, siempre han sido mi atracción por eso me encantan los atardeceres y siempre que puedo disfruto sus celajes. Viendo que pronto se haría de noche busqué un lugar donde enterrar la misteriosa piedra y   bajé casi corriendo. Cuando llegué a la rivera del lago ya estaba oscuro. Tenía hambre…decidí ir a buscar una tienda al caserío y comprarme un pedazo de queso y una tortilla o un pan francés porque había decidido pasar la noche a orillas del lago, para ver la puesta del sol y luego estudiar las constelaciones, llevaba un saco de dormir y lo coloqué sobre un escampado a orillas del cerrito. Mi intención de pasar toda la noche a orillas del lago se fue disipando, estaba muy a gusto viendo aparecer las estrellas, pero me inquietó las palabras que me dijo el señor de la tienda: tenga cuidado, también por estos lugares vienen unos muchachos que andan en malos pasos, han de ser alguna de las comunidades cercanas. Solo esperé a apreciar la constelación Orión, para los mayas La Tortuga Celeste,  para darme a la fuga

     

    No le dije a nadie mi visión. Yo mismo dudaba de haber visto realmente a Tonatiuh, aunque esta vez no había tomado chicha ni nada parecido. Después de esos acontecimientos, esperé con muchas expectativas la llegada del 21 de diciembre de 2012 y cuando por fin llegó no hubo algo que llamara mi atención para conectarlo con lo que me había pasado en Güija. Hubo grandes celebraciones, ceremonias y un gran evento en Tazumal y después el interés en las profecías mayas pasó de moda.

     

    Yo seguía pendiente de reconocer acontecimientos que pudiera relacionar con el cambio de era y anotaba cualquier acontecimiento que me pareciera pudiera significar una señal. No fue sino hasta el 2020, desde los primeros días, que volví a pensar en la conexión de los hechos en el mundo y la nueva era de los mayas. Mi afición a archivar noticias para posibles investigaciones tuvo un incremento inusual. Hace unos días revisé las noticias de ese año y seleccioné las que me parecieron más relevantes.

     

    • EE.UU. eliminó en un ataque con drones en Bagdad el 3 de enero al general iraní Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds y considerado héroe en el país persa, lo que provocó represalias iraníes como misiles contra bases estadounidenses en Irak el 8 de enero.

     

    • El derribo accidental del vuelo 752 de Ukraine International Airlines, con 176 muertos

     

    • El COVID-19 surgió en Wuhan a finales de diciembre de 2019, con el primer aislamiento del virus el 7 de enero y la primera muerte confirmada el 9; la OMS lo declaró emergencia internacional el 30 de enero.

    • Otros sucesos incluyeron terremotos en Puerto Rico y China.

     

    También revisé unas publicaciones que me parecieron que acertaban en su descripción humorística del momento. En las redes sociales se viralizaron varios "memes" que retrataban con humor un sentimiento colectivo.

     

    •  “Yo en enero: aburrido. Yo en marzo: ‘2020, por favor cálmate’”  mostraban caras de calma vs. pánico total
    • “¡Para ya, 2020!” ante noticias de COVID.
    • “Primero pedía acción, ahora que pare la locura”, con la niña del pastel frustrada o Jerry llorando.
    • “¡2020 viene movido!” con imágenes de calendarios caóticos, con enero lleno de guerras y plagas ficticias.
    • Enero del 2020:

    -Tercera Guerra mundial

    -Coronavirus

    -Alerta de Tsunami

    El mundo:

    -Wey ya

    Y la imagen de Victoria Prendetti en la serie You de Netflix.

     

    Desde esos días, el mundo y sus conflictos han tenido un ritmo vertiginoso. La guerra de Rusia y Ucrania comenzó el 24 de febrero de 2022 con la invasión rusa a gran escala y desde entonces ha tenido fuertes efectos militares, humanitarios y geopolíticos.  La geopolítica se ha convertido en uno de mis temas de interés y después de ver unos podcasts  el ex embajador español José Antonio  Zorrilla, uno de los más brillantes analistas de geopolítica, donde explicaba la obsesión de Inglaterra de Inglaterra y Estados Unidos por destruir los vínculos entre Rusia y Europa. El ex diplomático mencionó la teoría de Halford Mackinder es una teoría geográfica y política de principios de siglo pasado que afirma que el control de la tierra central en Eurasia es clave para el control global.  De acuerdo con esta teoría, una potencia que controle la tierra central podrá controlar los recursos y las rutas de comunicación más importantes del mundo. En el contexto del conflicto en Ucrania, eso explica, en parte, la obsesión del Reino Unido y los Estados unidos por cercar militarmente con la OTAN al Oso Ruso.

     

    En el contexto actual, esa guerra pone de relieve un proceso de reconfiguración del orden mundial dando paso a un mundo multipolar en el que se ha perfilado como podres visibles China y Rusia liderando un bloque aglutinados en los BRICS y ha llevado al Oso a los brazos del Dragón, algo que se volvió en contra de los intereses del poder norteamericano que tiene como objetivo detener el avance chino por miedo a perder su hegemonía y ser superados como primera potencia mundial.

     

    Las grandes tragedias no cesaron, por el contrario, se han vuelto permanentes y con omnipresencia de las redes. El siete de octubre de 2023, la organización Hamás consolidada en Gaza, un movimiento político y armado palestino, fundado en 1987 durante la Primera Intifada,  financiada en sus inicios con el aval del mismo gobierno de Israel para restarle liderazgo y poder a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), en el gobierno,  incursionó en el territorio de Israel realizando una masacre, en un fallo de seguridad sin precedentes en el estado judío. La respuesta del gobierno de ultraderecha de Benjamin Netanyahu ha sido la implementación de un genocidio en Gaza, con la complicidad de Estados Unidos y el apoyo tácito de la mayoría de gobiernos europeos y ante la mirada impotente y en otros casos indiferente de la población mundial porque en la historia asistimos a la transmisión en directo de la barbarie.

     

    Desde 2022 el Reloj del Juicio Final ha estado al menos cuatro veces más cerca de las 12 que nunca. Su punto máximo ha sido en 2026 con la agresión de Estados Unidos e Israel a Irán, superando el récord que se tenía y marcando la hora más extrema  desde que su creación. El Reloj del Juicio Final es un reloj simbólico creado en 1947 para representar qué tan cerca está la humanidad de una catástrofe global, con la medianoche como metáfora de destrucción. No predice un evento exacto; más bien sirve como advertencia sobre riesgos como las armas nucleares, el cambio climático, el riesgo biológico global y la inteligencia artificial.

     

    Todo eso me puso a pensar  en el Baktún 13  y en que toda época de cambio,  al igual que el parto que da a luz una nueva vida trae consigo dolores. Me puse a leer de nuevo un libro que compré a finales del siglo pasado a un amigo que tenía una buena colección de libros sobre los mayas y además una colección de piezas cerámicas antiguas. El libro contiene una  investigación sobre los ciclos solares y la astronomía maya de Maurice M. Cotterell, ingeniero y científico independiente británico reconocido por su trabajo en el ámbito de la ciencia alternativa y el desciframiento histórico, quien desarrolló un método para calcular la duración de las inversiones magnéticas del Sol. Cotterell quedó fascinado al darse cuenta de que los ciclos mayas de evolución humana correspondían notablemente con sus ciclos de manchas solares de emisiones magnéticas, incluso a lo largo de miles de años. 

     

    Después de revisarlo anoté una cita que me parece oportuna:

     

    "Cuando el campo magnético del sol cambia de dirección tiende a sacar a al Tierra de su eje. La inclinación de la Tierra está sujeta a terremotos, inundaciones, incendios y erupciones volcánicas.

    El campo magnético dl sol cambia cinco veces cada ciclo cósmico largo. Esta parecería ser la razón de que los mayas y otros creyeran que la Tierra había sido destruida cuatro veces en el pasado y que la destrucción al comienzo del siglo XXI en ésta, la quinta era del sol, seguiría el mismo camino".

     

    La investigación de Maurice Cotterrel llamó mi atención sore las constantes noticias sobre las tormentas solares en los últimos años, cada vez se han incrementado y muchas veces más fuertes, afectando las comunicaciones al interferir las frecuencias electromagnéticas.

     

    Una fuerte llamarada solar provoca un apagón de radio en gran parte del hemisferio sur

    Publicado:10 feb 2024 01:32 GMT

    La llamarada, clasificada como X3,3, afectó las comunicaciones de radio de alta frecuencia en América del Sur, África y el Atlántico Sur.

     

    Registran potentes llamaradas en el Sol

    Publicado:6 may 2024 09:32 GMT

    Las llamaradas, que fueron de clase X1 (R3/Fuerte) y de clase M (R1-R2/Menor-Moderado), tuvieron lugar este domingo en la región 3663.

     

    Primera alerta de tormenta geomagnética severa desde 2005: ¿Con qué amenaza?

    Publicado:10 may 2024 12:47 GMT

    En los últimos días, se han observado varias "llamaradas fuertes" que se asociaron con "un cúmulo de manchas solares grande y magnéticamente complejo", según SWPC.

     

    Una intensa tormenta geomagnética lleva más de 30 horas azotando la Tierra

    Publicado:13 nov 2025 15:54 GMT

    El Laboratorio de Astronomía Solar, con sede en Rusia, advirtió que podría persistir unas horas más.

     

    Se viene el récord de días de tormenta magnética en la Tierra en 2025

    Así lo indicaron los científicos, que agregaron que antes de finalizar el año se superaría el máximo histórico.

     

    Tormenta de radiación solar severa, la más intensa en más de 20 años, avanza hacia la Tierra

    Publicado:20 ene 2026 09:27 GMT

    La última vez que se registraron niveles similares fue en octubre de 2003.

     

    Esas noticias, seleccionadas entre tantas que tengo archivadas, me han alertado que mi visión de Tonatiuh en Güija tiene que ver con lo que el mundo está viviendo y empiezo a darme cuenta que el Sol, aparte de lo que todos conocemos, tiene una gran influencia en nuestro mundo.  Mis averiguaciones me llevaron a encontrar un documento con información del  investigador ruso A. L. Chizhevsky, quién encontró muchas más conexiones entre la civilización humana y los ciclos solares y propuso  que no solo las tormentas geomagnéticas resultantes de las erupciones solares relacionadas con las manchas solares afectaban el consumo eléctrico, los accidentes de avión, las epidemias y las infestaciones de langostas, sino también la vida y la actividad mental humana. Un aumento de la ionización negativa en la atmósfera incrementaba la excitabilidad masiva humana. Chizhevsky propuso que la historia humana está influida por los picos de once años en la actividad de las manchas solares, lo que provoca que las masas actúen sobre agravios y quejas existentes mediante revueltas, revoluciones, guerras civiles y guerras entre naciones.

     

    El ciclo solar alto que estamos viviendo comenzó oficialmente en diciembre de 2019, con el inicio del Ciclo Solar 25. A partir de 2020 la actividad solar (manchas, erupciones y tormentas) fue aumentando progresivamente, hasta llegar al máximo alrededor de 2024–2025, que es el período de “ciclo solar alto”. En una rueda de prensa del 15 de septiembre de 2020, expertos de la NASA y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) discutieron sus análisis y predicciones sobre el nuevo ciclo solar y cómo el próximo repunte de la meteorología espacial afectará nuestras vidas y tecnología en la Tierra, así como a los astronautas en espacio.

     

    Fueron los glifos del Quinto Sol grabados en las piedras grabadas con los símbolos ancestrales los que me revelaron un mensaje que viaje a través del tiempo y de las estrellas para decirnos que nuestra era está marcada por sucesos extraordinarios propios de una transición. Un dato curioso que encontré al revisar una antigua libreta de apuntes me quedé leyendo las anotaciones que había hecho el último día del Baktún 13: 12-21-12. Al ver la anotación del a fecha, en mi mente aparecieron tres números tres. El número 3 tiene una presencia profunda y estructurante en el pensamiento cosmogónico maya. Aparece como principio organizador del universo, del tiempo y de la existencia misma.

     

    Al terminar de completar el puzle de elementos que me llevaron desde Guija a las guerras, tragedias y tormentas solares, me fui al Cerro de las Figuras a realizar una pequeña ceremonia y reflexionar. Ahí frente a las piedras con glifos de nuestros ancestros recordé lo que me dijo tata Nicolás, que nuestros ancestros mayas no nos heredaron una "profecía del fin del mundo" sino simplemente el cierre de un gran ciclo cronológico. Estamos entrando a una nueva era (Inteligencia artificial, nuevo orden mundial) y nuestras generaciones son privilegiadas al ser testigo de un cambio de era, la mía tiene el privilegio de ser testigo de un cambio de siglo, de milenio y de una de una era de 5125 años. Un  privilegio agridulce porque nos toca ver las barbaridades  en momento de la historia de la humanidad en la que ya no tenemos pretextos para vivir esa torpe brutalidad que provoca el sufrimiento de centenares de miles de víctimas.

     

    Los libros del Chilam Balam dicen que el 13 Ahau destruirá "el gobierno de los chupadores". El término "chupadores" (o ajts’u’utso’ob en maya) es una metáfora severa utilizada para denunciar a los opresores y explotadores del pueblo maya, a quienes define como los aduladores chupan el poder, los que chupan los recursos del pueblo, se pegan como parásitos al gobernante de turno y medran a costa de otros.

     

    Me consuela que es solo unta transición y que los mayas tengan razón en que estamos empezando un nueva era. Después de pasar innumerables sufrimientos vendrá un tiempo de liberación y justicia y no se perderá esta guerra porque esta tierra volverá a nacer.